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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Japón: ¿el apocalíptico futuro?

Saludos cosmonautas,

Como ya anunciamos, nuestro viaje no tiene un plan de ruta muy establecido, pero sí algunas paradas obligadas. De hecho, es por expreso deseo de Urías que con cierta asiduidad hagamos paradas en cierto rincón del globo terráqueo. Las coordenadas son las siguientes: 35° 41’ N 139° 46’ E. Exacto, se trata de Japón.

Urías me ha contado en múltiples ocasiones el porqué de esa fijación respecto a ese aún misterioso país. Pero lo cierto es que ni siquiera después de varios años de interés devoto, de visitas, de estudios, y de blogs consumidos, aún le cuesta dar una respuesta sencilla.

Su hipótesis de trabajo actual es que Japón es para los occidentales lo más parecido a un viaje al futuro. Y no lo dice solo por el avance tecnológico de sobra conocido, si no también por sus prácticas consumistas, sus problemas sociales e incluso su particular visión del futuro (mientras nosotros lo imaginamos, ellos intentan vivirlo).
Pero ahí no acaba todo, para Urías no se trata solo de lo modernos y avanzados que pueden ser los japoneses. Si algo hay que define precisamente ese país es una magnífica dualidad, en la que lo nuevo y lo antiguo se mezclan para crear un paisaje curioso, sobretodo para aquellos más acostumbrados a desechar todo lo que se considere ya viejo. ¿Cómo es posible llegar a ese equilibrio? ¿Qué lo hace posible? Intentaremos averiguarlo durante nuestra travesía a bordo de la Arcadia.

Es por todo esto que Urías, piensa que es muy interesante que fijemos nuestra mirada en el país nipón; no solo para aprender de sus virtudes (de las que pronto hablaremos), si no también para ver lo que están haciendo mal y podamos aprender también de sus errores (de los que también haremos mención).

Aquellos que dispongan de unos minutos, y quieran empezar a descubrir Japón, el siguiente vídeo hecho para apoyar la candidatura de Tokyo a los Juegos Olímpicos del 2016, da una buena muestra de ese equilibrio entre lo nuevo y lo viejo:

Future's Set To Tokyo

martes, 23 de diciembre de 2008

Hilo musical de la Arcadia: SILVERCHAIR

Saludos cosmonautas,

Como se pueden dar cuenta por nuestro post de despegue, en la Arcadia damos mucha importancia al hilo musical de nuestra nave, y eso es algo en lo que Urías ha insistido mucho, ya que él es incapaz de imaginarse navegando (sea por el espacio sideral o el espacio internauta) sin acompañar su viaje de algunos acordes más o menos bien puestos por aquí y por allá.

Urías es un chico caprichoso, y aunque le tenemos tomadas las medidas en cuanto a gusto musical, siempre puede sorprendernos con una magnífica afinación y alguna que otra salida de tono.

Ha querido empezar su viaje, nuestro viaje, con una de esas bandas que le ha acompañado durante años. Se trata de Silverchair, una banda australiana que ya en el 1994 sorprendió a todo un país con un Single, "Tomorrow", y que convirtió a sus jovencísimos miembros en las mayores promesas del Rock australiano.

Siendo primero los niños prodigio del Grunge de la época (influencias de Nirvana, Pearl Jam, etc.), y hasta llegar a un Pop-Rock-a-veces-suave-a-veces-duro con tintes "beatlescos", la carrera de Silverchair ha sido la de una evolución constante. No hay dos discos iguales, pero todos tienen algo que les une. De hecho, la susodicha evolución parece incluso que estuviera planeada de antemano. Fue en "Diorama", su cuarto álbum donde Silverchair llegaron seguramente a la cúspide de esa evolución, donde desplegaron toda una cosmogonía que se había ido forjando a través de los años, y lo hicieron con un disco que, a pesar de no tener el éxito esperado, sí refleja todo el genio que hay dentro de este trío de músicos australianos.

Algunos pensarán que desde su primer y Grunge-influenciado disco "Frogstomp", o incluso su salto a la fama con "Freak Show", todo lo demás ya es la decadencia típica y tópica de las estrellas rockeras cuando se van haciendo mayorcitos y se venden a sonidos más amables... pero solo recordad que Daniel Johns, el carismático líder de la banda, ni siquiera ha llegado a la treintena, y por muy precoces y aventajados que sean, ¿no sería un poco pronto para hablar de decadencia?

Para Urías, Silverchair son uno de esos grupos a los que hay que poner atención, ya que son lo suficientemente valientes como para no amilanarse a la hora de provar cosas diferentes o de ir un poco más allá, consiguiendo así que cada disco tenga personalidad propia.

A continuación dos vídeos seleccionados de su primer y último disco respectivamente, que muestran esa casi increíble evolución, si alguien quiere saber qué ha pasado entre un y otro vídeo, solo tiene que asomarse a YouTube e indagar un poco más:

Silverchair "Tomorrow" del Single "Tomorrow" (1994)


Silverchair "If you keep loosing sleep" del álbum "Young Modern" (2007)

lunes, 22 de diciembre de 2008

COMIENZA EL VIAJE

Saludos cosmonautas, les habla El Capitán:

estamos a punto de iniciar un vuelo interestelar que nos va a llevar hasta los confines de las galaxias conocidas, y con suerte, hasta aquellas que aún están por conocer.
Nuestra nave se llama Arcadia, es un buque preparado para el vuelo en el espacio, pero también para surcar ignotos mares llenos de ignorancia, las prudentes pero agitadas aguas de la sapiencia, y también los pantanosos parajes de la mente humana.

Este nuestro viaje no tendría sentido de no ser por el más ilustre pasajero de la Arcadia. Se trata del joven Urías, un chico un tanto tímido al que no le gusta levantar la voz por encima de la de los demás. Pero ya que nuestro viaje es en realidad, su viaje, y muchos no nos perdonarían que su gloria y miseria se perdieran en el limbo, haciendo gala de un atrevimiento casi impertinente nos tomaremos la libertad de narrar las peripecias de Urías a bordo de la Arcadia.

A pesar de nuestro plan de ruta, sabemos que cualquier viaje por el infinito universo acaba siendo imprevisible, y difícilmente podemos asegurarles a nuestros pasajeros a donde nos llevará nuestra querida Arcadia. Pero no se preocupen, les podemos garantizar que todas nuestras paradas, escalas y demás, tienen su atractivo y también su propósito, aunque esto ya esté en manos de la diosa fortuna y no en las del humilde capitán que les habla.

Les invito pues a que se pongan cómodos en nuestra Arcadia. No hacen falta cinturones de seguridad (de hecho, están prohibidos), y tampoco van a necesitar sus pesadas maletas, lo mejor es olvidarse de lo que han hecho y visto hasta ahora, y dejarse llevar por el devenir. Les prometo que será interesante.

Pero antes de levar anclas, déjenme que les cite un manifiesto que dejó para la posteridad un viejo amigo, y el cual nos apropiamos para bautizar nuestra nave y guiar nuestro cometido:

"Vago por los confines del espacio...
Me llaman El Capitán...
Viviré libre bajo la bandera de la calavera,
en este mar sin futuro,
hasta que las fuerzas me abandonen...
viviré libre bajo mi propia bandera..."