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miércoles, 7 de enero de 2009

Regalos navideños para cosmonautas

Queridos cosmonautas,

A pesar de la distancia que nos separa de nuestro querido planeta Tierra, lo cierto es que aquí hacemos un esfuerzo por mantener ciertas tradiciones. Así pues, estos días en la Arcadia se han escrito muchas cartas a los Reyes Magos, y se han abierto también muchos regalos.
A continuación os presento algunos de los más solicitados por la tripulación de la Arcadia.

La verdad es que, a estas alturas, que sigamos usando el walkie-talkie para comunicarnos ha quedado algo retro (en el mal sentido), es por ello que, después de ver como las gastaron los de la CNN durante la campaña electoral a la presidencia del 2008, los de la Arcadia no podemos quedarnos atrás, y vamos a instalar lo mismo en el puente de mando:




A pesar de que la Arcadia es una nave de paz, en ciertas ocasiones nos encontramos con algunos habitantes del espacio no tan amigables, y es por ello que como capitán de la nave he hecho un pedido importantes de estos fabulosos:

SABLES LÁSER DE GANCHILLO


Los tripulantes y pasajeros de la Arcadia son gente de buena vida, y siempre encontramos cualquier excusa para organizar guateques al más puro estilo Peter Sellers... es por ello que el siguiente artilugio nos ha parecido apropiadísimo para nuestras fiestas de alto copete:

FINGERFOOD


A pesar de las mencionadas veladas gastronómicas y de fiesta desenfrenada, los tripulantes de la Arcadia son bastante quisquillosos con la comida, especialmente nuestro querido Urías, y es por ello que a menudo tenemos trifulcas con los alimentos que guardamos en las neveras de la bodega. Así pues he pensado que, para mejorar la armonía de la nave, debemos agenciarnos varios de estos frigoríficos:

FRIGORÍFICO MODULAR


Y hasta aquí la carta a los Reyes Magos de la Arcadia, me despido deseando que os hayan traído todo lo pedido, o si no, al menos lo que más deseabais.

lunes, 5 de enero de 2009

Feliz Año Nuevo

Saludos cosmonautas,

Aunque con cierto retraso, debido a una breve pero intensa expedición a un planeta inhóspito para aprovisionar la Arcadia de turrón y otros alimentos apropiados para la época, como Capitán de esta gran nave, me gustaría desearos a todos un feliz año nuevo. Hasta aquí nos llegan las notícias de los malos augurios que hay para el año 2009, pero cosas peores han caído, y cuestas mayores se han subido. Así que os deseamos desde aquí un año 2009 lleno de oportunidades, de descubrimientos, aprendizajes, divertimiento y jolgorio en general. Si de verdad tiene que ser tan malo el año, tomémoslo como una oportunidad de hacernos más fuertes y si es posible, de cambiar algunas cosas que, como nos decia ya Keanu Reeves, tienen que enderezarse.

Algunos de nuestros tripulantes han querido mandaros una foto para desearos un feliz año, aquí les tenéis:

lunes, 22 de diciembre de 2008

COMIENZA EL VIAJE

Saludos cosmonautas, les habla El Capitán:

estamos a punto de iniciar un vuelo interestelar que nos va a llevar hasta los confines de las galaxias conocidas, y con suerte, hasta aquellas que aún están por conocer.
Nuestra nave se llama Arcadia, es un buque preparado para el vuelo en el espacio, pero también para surcar ignotos mares llenos de ignorancia, las prudentes pero agitadas aguas de la sapiencia, y también los pantanosos parajes de la mente humana.

Este nuestro viaje no tendría sentido de no ser por el más ilustre pasajero de la Arcadia. Se trata del joven Urías, un chico un tanto tímido al que no le gusta levantar la voz por encima de la de los demás. Pero ya que nuestro viaje es en realidad, su viaje, y muchos no nos perdonarían que su gloria y miseria se perdieran en el limbo, haciendo gala de un atrevimiento casi impertinente nos tomaremos la libertad de narrar las peripecias de Urías a bordo de la Arcadia.

A pesar de nuestro plan de ruta, sabemos que cualquier viaje por el infinito universo acaba siendo imprevisible, y difícilmente podemos asegurarles a nuestros pasajeros a donde nos llevará nuestra querida Arcadia. Pero no se preocupen, les podemos garantizar que todas nuestras paradas, escalas y demás, tienen su atractivo y también su propósito, aunque esto ya esté en manos de la diosa fortuna y no en las del humilde capitán que les habla.

Les invito pues a que se pongan cómodos en nuestra Arcadia. No hacen falta cinturones de seguridad (de hecho, están prohibidos), y tampoco van a necesitar sus pesadas maletas, lo mejor es olvidarse de lo que han hecho y visto hasta ahora, y dejarse llevar por el devenir. Les prometo que será interesante.

Pero antes de levar anclas, déjenme que les cite un manifiesto que dejó para la posteridad un viejo amigo, y el cual nos apropiamos para bautizar nuestra nave y guiar nuestro cometido:

"Vago por los confines del espacio...
Me llaman El Capitán...
Viviré libre bajo la bandera de la calavera,
en este mar sin futuro,
hasta que las fuerzas me abandonen...
viviré libre bajo mi propia bandera..."